Inicios de uso de cloro en el suministro de agua.

El uso de cloro para desinfectar el suministro de agua en Europa y América del Norte comenzó a principios de 1900, llegando a ser la tecnología desinfectante de agua más ampliamente utilizada en América del Norte. ¿Por qué?
Jon J. Calomiris, Gerente del Programa de Investigación del Agua en el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, y Keith A. Christman, Director de Desinfección y Relaciones Gubernamentales en el Consejo de Química del Cloro, le contaron a Scientific American:

El cloro mata en forma efectiva una gran variedad de patógenos microbianos transmitidos por el agua, incluyendo a aquellos que causan la fiebre tifoidea, disentería, cólera y enfermedad de los legionarios. El cloro goza de amplio reconocimiento en la eliminación de los brotes de enfermedades transmitidas por el agua en los Estados Unidos y otros países desarrollados. Y la revista Life recientemente citó a la filtración de agua potable y al uso del cloro como “probablemente los avances más significativos en la salud pública del milenio.”

En 1908 se logró la primera desinfección de agua potable añadiendo cloruro de cal en polvo a los suministros de agua, según informó el Consejo de la Salud y la Calidad del Agua, un grupo patrocinado por la División Química Cloro de la American Chemistry Council.

Cuando los animales en los Corrales Union de Chicago no pudieron sobrevivir luego de beber agua filtrada de una corriente contaminada, se agregó cloro al suministro, y el resultado, se dijo, fue agua de mejor calidad que el agua potable de la ciudad. Poco después, la Ciudad de Jersey, en New Jersey, implementó la cloración en su tratamiento de agua municipal para combatir la fiebre tifoidea. “Las buenas noticias viajaron rápidamente”, señala un relato histórico, “y en tan solo una década la cloración del agua potable se extendió a casi todas las grandes ciudades del país.”

Leslie E. Dorworth, una especialista en ecología acuática para el programa Sea Grant College de Illinois Indiana, explica cómo funciona el proceso:

Para que el cloro sea efectivo contra los microorganismos debe estar presente en una cantidad suficiente y debe tener además una cantidad suficiente de tiempo para poder reaccionar. Este tiempo de reacción se llama tiempo de contacto. Para la mayoría de los sistemas de agua, el mejor tiempo de contacto es generalmente 30 minutos. Para garantizar una protección continua contra los organismos nocivos, debe permanecer una cierta cantidad de cloro en el agua luego del tratamiento. El cloro restante es conocido como cloro residual, y es esta pequeña cantidad la que le da olor al agua del grifo.