Inicios de Flúor en el sistema de agua de las ciudades.

La iniciativa de agregar flúor al agua potable se remonta al año 1939 y se originó cuando un científico, Gerald J. Cox, empleado por ALCOA, la principal empresa productora de aluminio de EE.UU., defendía el “mito de la prevención de la caries dental” asociándolo con el fluoruro. Es reconocido que la producción de aluminio ocasiona residuos tóxicos de flúor. En ese tiempo siendo ALCOA amenazada por las reclamaciones por daños de los residuos del flúor, fluoraron algunas ratas de laboratorio llegando a la conclusión que el fluoruro reduce las caries y afirmaron que se lo debería añadir al agua potable.

El fluoruro, un componente de los residuos en los procesos de fabricación no sólo de aluminio sino también de explosivos, fertilizantes y otras “necesidades” era costoso para desechar de manera adecuada hasta que se encontró un “uso” en el suministro de agua de EE.UU.
Las industrias de fabricación de aluminio, fertilizantes y de armas en busca de una salida para los residuos de fluoruro (que cada vez se incrementaban. más mientras conseguían aumentar las ganancias) financiaron la “investigación” sobre el flúor.

El descubrimiento de que el flúor beneficiaba a los dientes fue pagado por estas industrias que necesitaban ser capaces de defender las demandas de los trabajadores y las comunidades envenenadas por las emisiones y residuos de fluoruros industriales y convertir un “lastre” en un activo consumible.

En 1945 se iniciaron tres demostraciones de fluoración de sistemas de aguas corrientes en ciudades de EE.UU. El resultado de estos estudios señalaba que los niños y jóvenes que habían consumido agua fluorada demostraban una reducción promedio de 58% de caries. Además, los datos sobre mortalidad relativas a enfermedades como cáncer, diabetes, cardiovasculares, renales, nefritis aguda y crónica en esas poblaciones no demostraron correlación alguna entre el consumo de agua fluorada y las tasas correspondientes a dichas enfermedades.

Hubo así una rápida difusión de la práctica de fluorar el agua. En 1955 en EE.UU. alcanzaba a 1121 servicios de agua corriente abarcando más de 20.000.000 de habitantes.

El Cuarto Congreso Interamericano de Ingeniería Sanitaria celebrado en 1954 en San Pablo (Brasil) votó una recomendación para la fluoración del agua como un medio de reducir las caries dentales.
En un trabajo presentado en el V Congreso Interamericano de Ingeniería Sanitaria realizado en Lima, Perú, en 1956 se afirmaba:

“Raras veces ha ocurrido un acontecimiento de tanta trascendencia en el terreno de la ingeniería sanitaria y la salud pública como la fluoración del agua.
Este tratamiento ha reducido en forma drástica las dolorosas y costosas visitas al. dentista mediante programas comunales de reducido costo que alcanzan a toda la población y que consisten simplemente en suministrar agua potable con el pequeño contenido de fluoruros necesario para el desarrollo de dentaduras sanas.
No es extraño que el público en general reclamara estos beneficios aún antes de que el procedimiento hubiera sido suficientemente puesto a prueba.

Por desgracia, la demora que exigió la experimentación dio tiempo a los noveleros y a los enemigos de la medicina para organizar campañas de publicidades en contra del sistema en los EE.UU., confundiendo al público y complicando el desarrollo ordenado del procedimiento de fluoración”.